12 consejos para viajar en avión con niños sin perder el equipaje (ni la cabeza)

Parents and their daughter rolling suitcases through a hallway

Viajar con niños puede convertir incluso un vuelo sencillo en una operación que requiere una coordinación minuciosa. Hay que comprobar los pasaportes, organizar el equipaje, preparar algo para picar y disponer de suficiente entretenimiento para mantener a todos ocupados desde la salida hasta la llegada. Si a esto le sumas un cochecito, los juguetes favoritos, ropa de recambio y las inevitables peticiones de última hora, puede parecer que estás trasladando a toda la familia por el aeropuerto.

Para las familias que viajan por Europa o más allá, puede haber aún más cosas en las que pensar. Un vuelo de corta distancia puede requerir un equipaje de mano compacto y un pequeño artículo personal, mientras que unas vacaciones más largas pueden suponer varias maletas facturadas para toda la familia. Los vuelos con escala, los cambios de tiempo y las diferentes políticas de equipaje pueden añadir otra complicación a la planificación.

¿La buena noticia? No tienes por qué llevar menos equipaje solo porque viajes con niños. Simplemente tienes que hacer las maletas con un poco más de organización.

El objetivo es que cada cosa tenga su función, mantener a mano lo que más necesitas y dejar claro quién es responsable de qué. Con el sistema adecuado, el trayecto desde la puerta de tu casa hasta tu destino puede resultar mucho más llevadero.

A continuación te ofrecemos algunos consejos prácticos para mantener el equipaje familiar organizado y hacer que la experiencia en el aeropuerto resulte un poco más fácil para todos.

1. Consulta las normas de equipaje de tu aerolínea antes de hacer las maletas

Antes de sacar las maletas, comprueba el límite de equipaje permitido para tu aerolínea, ruta y reserva concretas.

Las normas sobre equipaje de mano pueden variar considerablemente de una aerolínea a otra, y el límite incluido en tu billete puede ser diferente al que tenías en un viaje anterior. El tamaño, el peso y el número de maletas permitidas pueden depender del tipo de tarifa que hayas contratado.

Esto es especialmente importante cuando se viaja con niños, ya que una familia puede tener varios tipos diferentes de equipaje, entre ellos:

  • Equipaje de mano
  • Artículos personales
  • Maletas facturadas
  • Mochilas infantiles
  • Cochecitos u otros artículos familiares

No des por sentado que, solo porque algo estuviera permitido en tu último vuelo, lo estará automáticamente en el siguiente. Comprueba los requisitos antes de empezar a hacer las maletas y vuelve a hacerlo antes de salir hacia el aeropuerto.

Unos minutos de preparación en casa pueden ahorrarte tener que reorganizar la mitad de tu equipaje en el mostrador de facturación.

2. Separa lo imprescindible para el vuelo de lo imprescindible para las vacaciones

Una de las formas más sencillas de facilitar los viajes en familia es separar lo que necesitas durante el trayecto de lo que necesitarás una vez que llegues.

El equipaje facturado puede albergar la mayor parte de tu ropa, calzado y artículos imprescindibles para las vacaciones. El equipaje de mano debe reservarse para las cosas que tu familia pueda necesitar realmente desde que salís de casa hasta que llegáis a vuestro destino.

En el caso de los niños, esto podría incluir:

  • Auriculares
  • Libros o actividades ligeras
  • Aperitivos
  • Un jersey o una prenda ligera
  • Un juguete pequeño
  • Ropa de recambio
  • Medicamentos imprescindibles
  • Artículos de confort

Piensa en tu equipaje de mano como el kit de viaje de tu familia para el vuelo, en lugar de como una versión más pequeña de tu maleta.

Evita llenarla con cosas que no vas a necesitar hasta llegar al hotel. Cuanto más organizada esté tu equipaje de mano, más fácil te resultará encontrar un tentempié, un jersey o unos auriculares sin tener que sacarlo todo en medio del aeropuerto.

3. Haz que los niños participen en la preparación del equipaje para el vuelo

Hacer las maletas en familia no tiene por qué ser una tarea que recaiga en una sola persona.

Los niños mayores pueden encargarse de su propia mochila o equipaje de mano, mientras que los más pequeños pueden ayudar con tareas más sencillas. Incluso un niño pequeño puede elegir qué libro u juguete quiere llevarse.

Puedes simplificarlo dándoles a cada niño una pequeña lista de cosas que deben comprobar antes de salir de casa: auriculares, actividad, jersey, tentempié y su objeto favorito que les haga sentir a gusto, por ejemplo.

El objetivo no es que los niños se encarguen de todo el viaje, sino que todos participen y se reduzca la cantidad de cosas que tiene que recordar uno de los padres.

También puede convertirse en una oportunidad para enseñarles algo y formar parte de la ilusión. Dejar que los niños elijan algunas cosas para su propia bolsa les da un sentido de pertenencia, al tiempo que les enseña que sus pertenencias son su responsabilidad.

¿Y si alguien se olvida de algo? Esa es una lección útil para el próximo viaje.

4. Sé estratégico a la hora de elegir la ropa de los niños

Los niños tienen una capacidad extraordinaria para ensuciarse justo en el momento menos oportuno.

Especialmente en el caso de los más pequeños, merece la pena dedicar espacio en el equipaje de mano a llevar un conjunto de recambio. Un vaso derramado, un percance inesperado con la comida o un cambio de temperatura pueden convertir rápidamente la ropa limpia en un problema.

En cuanto al equipaje principal, sin embargo, resiste la tentación de meter un conjunto para cada situación posible.

Elige prendas versátiles que se puedan combinar a lo largo de las vacaciones. Si vas a viajar entre destinos con climas diferentes, consulta la previsión meteorológica antes de hacer la maleta y da prioridad a las capas de ropa siempre que sea posible.

Un jersey o una chaqueta ligeros pueden resultar más útiles que varias prendas voluminosas.

También conviene tener en cuenta el alojamiento. Si tienes acceso a una lavandería, quizá puedas llevar menos ropa y lavar algunas prendas durante el viaje.

El objetivo no es prever todas las situaciones, sino estar preparado para las más probables.

5. Haz que el equipaje de tu familia sea fácil de reconocer

Imagina una cinta transportadora de equipaje abarrotada durante las vacaciones escolares. Pasarán por delante docenas de maletas negras, azul marino y grises, y de repente te encontrarás intentando recordar si la tuya tiene la cremallera plateada o el asa ligeramente diferente.

Hacer que el equipaje de tu familia sea fácil de reconocer puede ahorrarte tiempo y evitar confusiones.

Un equipaje llamativo, etiquetas de equipaje de colores u otro identificador pueden ayudarte a localizar tus maletas rápidamente. Si varios miembros de la familia tienen maletas similares, proporciona a cada persona una forma sencilla de distinguir la suya.

Antes de viajar, haz una foto rápida de cada maleta facturada. Fotografía la maleta en sí y, si resulta útil, su etiqueta de equipaje. Si una maleta se retrasa o necesitas describirla, tener una foto a mano puede facilitar las cosas.

Es un pequeño paso que apenas lleva tiempo, pero que puede resultar útil cuando estás cansado tras un largo viaje.

6. Mantén a mano los objetos más importantes para ti y tu familia

Pocas cosas son más frustrantes que necesitar un objeto importante y descubrir que está enterrado en el fondo de una maleta llena.

Los pasaportes, los documentos de viaje, los medicamentos, los cargadores y otros artículos esenciales deben guardarse en un lugar accesible y seguro.

En el caso de las familias, también puede resultar útil guardar los documentos de viaje juntos, en lugar de repartirlos entre varias maletas diferentes. De ese modo, cuando tengas que presentar los documentos en el aeropuerto, sabrás exactamente dónde buscarlos.

El mismo principio se aplica a cualquier cosa que tus hijos puedan necesitar con regularidad durante el viaje.

Si tu hijo más pequeño necesita un tentempié concreto cada dos horas, no lo guardes debajo de una capa de ropa. Si alguien necesita medicación, asegúrate de que sea fácil de encontrar.

Una buena organización no consiste en que tu equipaje tenga un aspecto perfecto, sino en poder encontrar algo cuando lo necesites.

7. Planifica con antelación los vuelos con escala

Un vuelo con escala puede ser una experiencia totalmente diferente cuando viajas con niños.

Si vas a cambiar de avión, piensa con antelación en lo que tu familia necesitará durante la escala. Guarda los tentempiés, el entretenimiento, ropa de abrigo extra y los artículos esenciales en tu equipaje de mano, en lugar de depender de las maletas facturadas.

Una escala más larga también puede ser una oportunidad para recargar pilas. Dale a los niños tiempo para ir al baño, tomar un tentempié y, si es posible, dar un paseo y estirar las piernas.

Intenta no dejarlo todo para los últimos minutos antes del embarque. En los aeropuertos hay que recorrer largas distancias, pasar controles de seguridad y hacer colas inesperadas, por lo que disponer de un poco de tiempo extra puede marcar una gran diferencia.

Y antes de salir de la puerta de embarque o de la zona de espera, haz un rápido control del equipaje.

  • ¿Mochilas? Comprobadas.
  • ¿Equipaje de mano? Comprobado.
  • ¿Teléfonos móviles? Comprobados.
  • ¿Pasaportes? Comprobados.
  • ¿Niños? Por supuesto que sí.

8. Haz la maleta pensando en el viaje de vuelta

La maleta que organizaste con tanto cuidado antes de las vacaciones puede tener un aspecto completamente diferente cuando te dispongas a volver a casa.

Han aparecido los recuerdos. La ropa ya no está tan bien doblada. Los cargadores se han ido moviendo de una bolsa a otra. De alguna manera, parece que hay más cosas que cuando te fuiste.

Deja un poco de espacio en la maleta al hacer las maletas para el viaje de ida. No hace falta que dejes la mitad de la maleta vacía, pero un poco de flexibilidad puede facilitar mucho el viaje de vuelta.

También puede resultar útil llevar una pequeña bolsa plegable u otra opción de almacenamiento flexible para los artículos que no quepan bien en tu equipaje principal.

Antes de hacer el check-out en tu alojamiento, echa un último vistazo a todas las habitaciones. Mira debajo de las camas, en los armarios, detrás de las puertas, en los baños y alrededor de los enchufes.

No te olvides de las cosas obvias que, de alguna manera, se pasan por alto fácilmente: juguetes de los niños, cargadores de móvil, artículos de aseo y zapatos.

Los niños mayores también pueden revisar su propio espacio. Es probable que se den cuenta de que falta un juguete favorito o una sudadera con capucha que se te haya pasado por alto.

9. Elige un equipaje que sirva para más allá del aeropuerto

Los viajes en familia rara vez empiezan y terminan en el aeropuerto.

Puede que cojas un tren hasta el aeropuerto, cambies de terminal, utilices el transporte público tras el aterrizaje o camines varias manzanas hasta tu alojamiento. Un día podrías encontrarte sorteando adoquines en una antigua ciudad europea y al siguiente, en una terminal de aeropuerto con suelo liso.

Por eso es importante que el equipaje sea fácil de manejar.

Una maleta con ruedas que rueden con suavidad y un asa cómoda puede facilitar el desplazamiento por aeropuertos, estaciones, aceras y pasillos de hotel. Una buena organización interna también es importante. Si sabes dónde está todo, no tendrás que vaciar toda la maleta cada vez que alguien necesite un jersey.

Esto resulta especialmente útil cuando se viaja con niños, ya que tienes que ocuparte de muchas otras cosas.

Cuanto más fácil sea mover y organizar tu equipaje, menos energía tendrás que dedicar a pensar en ello.

10. Plantéate asignar un uso específico a cada maleta

Una de las formas más fáciles de que el equipaje familiar se convierta en un caos es que cada maleta contenga un poco de todo.

En su lugar, asigna a cada bolsa una función clara.

Una maleta podría contener la ropa de uno o dos miembros de la familia. Una bolsa de mano podría contener lo imprescindible para el vuelo. La mochila de un niño podría reservarse para sus propios artículos de entretenimiento y comodidad.

No existe un sistema perfecto para todas las familias. Lo importante es que todos sepan qué va en cada sitio.

Un sistema claro también facilita el deshacer las maletas al llegar. En lugar de abrir todas las maletas para encontrar un par de calcetines o el pijama de un niño, ya sabes en qué bolsa buscar.

Cuanto más sencillo sea el sistema, más probable es que todo el mundo lo respete.

11. Incorpora una revisión rápida del equipaje a tu rutina

Cuando viajas con niños, es fácil pasar de una tarea a otra sin pararte a pensar en lo que te has dejado atrás.

Adquiere el sencillo hábito de revisar tus pertenencias cada vez que salgas de algún sitio.

Antes de salir de una cafetería, de la zona de embarque, de un tren, de una habitación de hotel o de un alojamiento vacacional, haz una pausa de unos segundos y comprueba lo imprescindible.

  • ¿Estamos todos?
  • ¿Llevamos todas las maletas?
  • ¿Llevamos lo importante?

Puede parecer obvio, pero cuando estás cansado, distraído o intentando que tres personas salgan por la puerta a la vez, las cosas obvias suelen ser las más fáciles de olvidar.

Involucrar a los niños en esta rutina puede convertirla en una responsabilidad compartida, en lugar de algo que uno de los padres tenga que recordar cada vez.

12. No lleves demasiado equipaje «por si acaso»

Es tentador hacer las maletas pensando en todas las posibilidades cuando se viaja con niños.

¿Y si llueve? ¿Y si se les derrama algo? ¿Y si tienen frío? ¿Y si de repente deciden que odian los zapatos que llevan puestos?

Es sensato prepararse un poco. Sin embargo, hacer las maletas pensando en todas las situaciones hipotéticas puede traducirse rápidamente en varias maletas enormes.

Antes de añadir algo al equipaje, pregúntate si realmente lo vas a usar.

¿Podrías comprarlo en tu destino si lo necesitaras? ¿Pueden compartir un mismo objeto dos miembros de la familia? ¿Podrías elegir algo más ligero o más versátil?

El objetivo no es viajar con lo mínimo indispensable. Es asegurarte de que todo lo que llevas se lo gana a pulso.

La regla de los viajes en familia: llevar menos, organizarse mejor

Viajar con niños siempre conlleva algunos imprevistos. Una siesta que se salta, una emergencia con la merienda, un juguete olvidado o una carrera de última hora hacia la puerta de embarque pueden ocurrir incluso cuando lo has planeado todo a la perfección.

No puedes controlar cada detalle del viaje, pero sí puedes hacer que tu equipaje sea más fácil de manejar.

Empieza por consultar las normas de equipaje de tu aerolínea. Separa lo imprescindible para el vuelo de las cosas que no necesitarás hasta que llegues. Asigna a los niños una responsabilidad adecuada a su edad sobre sus pertenencias y mantén los objetos importantes al alcance de la mano.

Haz que tu equipaje sea fácil de identificar, deja un poco de espacio para el viaje de vuelta y elige maletas que sean cómodas de transportar por aeropuertos, estaciones y calles.

Y lo más importante: no compliques tu sistema de hacer las maletas más de lo necesario.

Viajar en familia ya es bastante ajetreado. Tu equipaje no tiene por qué serlo.

Con un poco de planificación y un sistema sencillo que todos entiendan, podrás dedicar menos tiempo a preocuparte por dónde está cada cosa y más tiempo a disfrutar del destino al que te diriges.

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